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27 de noviembre de 2020 al 3 de febrero de 2021

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Las implicaciones del Covid-19 en el sector del agua

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que el agua no es una vía de transmisión del virus, sí es un elemento fundamental para combatirlo. Por ello, el RD 463/2020 que declaró el Estado de Alarma contemplaba en su artículo 18 medidas concretas que afectaban al sector del agua, entre las cuales establecía que los operadores críticos de servicios esenciales adoptarán las medidas necesarias para asegurar la prestación de los servicios esenciales que les son propios. Dicha exigencia será igualmente adoptada por aquellas empresas y proveedores que, no teniendo la consideración de críticos, son esenciales para asegurar el abastecimiento de la población y los propios servicios esenciales.

Así también, el análisis de las aguas residuales brutas antes de su tratamiento en las Estaciones de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) se está revelando como una herramienta muy útil en la alerta temprana de afección de COVID-19, incluso antes de que se manifieste su sintomatología física, según han puesto de manifiesto estudios nacionales, liderados por el CSIC, y otros realizados a nivel internacional.

La COVID-19 está afectando igualmente a las empresas encargadas de la gestión del suministro de agua potable y de saneamiento, ya que están viendo disminuidos sus ingresos por la reducción en el consumo de agua que la paralización de la actividad industrial y turística ha conllevado.

En España, esta reducción oscila entre el 10 y el 40 %, llegando a ser hasta del 70 % en zonas costeras con gran influencia del sector turístico. Asimismo, está suponiendo un importante esfuerzo para garantizar la seguridad de empleados y trabajadores.

A todo ello se ha unido una caída en las inversiones en infraestructuras, lo que implica un efecto negativo de considerables consecuencias para las empresas del sector, que puede ser paliado con el Plan de Recuperación para Europa aprobado el 21 de Julio de 2020, y que representa una inversión de 140.000 millones de euros para España, tanto en ayudas directas como en créditos, representando un 11% del PIB nacional, y un estímulo sin precedentes para la recuperación económica.

El paquete más grande, de unos 684.000 millones de euros, se centraría en gastos para la recuperación económica y resiliencia de las economías y en la transición hacia una economía verde y digital. El uso de sus fondos estaría condicionado a la presentación por parte de los Estados miembros de los denominados Planes de Recuperación y Resiliencia, que propondrían proyectos y reformas compatibles con las recomendaciones del denominado Semestre Europeo de la Comisión. Se trata fundamentalmente de financiar reformas estructurales y proyectos de transición verde y digital que hagan más resilientes a las economías.

 

En este marco de pandemia y crisis económica, consideramos que el proyecto que aquí se presenta puede tener un gran interés para el público en general y para el sector del agua en particular.